Identidad

Identidad

 

 

Nuestra escuela promueve la educación integral del alumnado de acuerdo con una concepción cristiana del hombre, de la vida y del mundo según el estilo de San Juan Bosco, y los prepara a participar activamente en la transformación y mejora de la sociedad.

La escuela salesiana:

– es una escuela popular por el clima educativo que crea y porque da preferencia a los ambientes y jóvenes más necesitados;

– es una escuela libre y abierta, defiende los derechos de la familia y de la Iglesia, y acoge a cuantos están dispuestos a emprender un camino de liberación total;

– es una escuela de “tiempo completo”, y alterna el trabajo y el estudio con actividades artísticas, recreativas, culturales, religiosas, sociales, etc.;

– es una escuela en la que los educadores y educadoras están disponibles para acompañar al alumnado en sus actividades formativas y en su diversión, y para compartir con él sus ilusiones y sus problemas;

– es una escuela evangelizada y evangelizadora, en la que el desarrollo personal es seguido con respeto y los miembros de la Comunidad Educativa tienen ocasión de conocer y amar a Jesucristo.

En el marco del pluralismo escolar que caracteriza a nuestra sociedad, la Escuela Salesiana se siente corresponsable y solidaria con todas las demás escuelas del país.

 

En nuestra acción educativa adoptamos el estilo heredado de Don Bosco, que se caracteriza particularmente por estos rasgos:

– El criterio preventivo, por el cual hacemos propuestas de experiencias positivas de bien y desarrollamos en los jóvenes actitudes que les permitan superar las situaciones que les toca vivir.

– El ambiente educativo, que debe distinguirse por el espíritu de familia, el clima de alegría y el sentido de la fiesta, la invitación a la creatividad y la dedicación ilusionada al trabajo de cada día.

– La relación educativa personal, basada en la familiaridad y la confianza, y hecha de simpatía hacia el mundo de los jóvenes y de capacidad de acogida y diálogo.

– La presencia-convivencia entre los jóvenes, por parte de los educadores y educadoras, que participan en su vida, animan sus iniciativas y les ofrecen elementos de continua maduración.

– La experiencia asociativa entre nuestro alumnado, como respuesta a exigencias juveniles de comunicación y de convivencia, como mediación entre el individuo y la comunidad, y como propuesta y experiencia de compromiso humano y cristiano.

“Razón-Religión-Amor”, es decir, el recurso a las fuerzas más profundas y personales de cada alumno/a: la razón, el afecto y el deseo de Dios.

En la Escuela Salesiana favorecemos también la vivencia cristiana, y en concreto la celebración gozosa de la fe, porque la fe tiene una dimensión de gratitud y de fiesta (Eucaristía), y la espiritualidad mariana, que es espiritualidad de sencillez, discreción, amor confiado a Dios y entrega incondicional a la persona humana.

 

Nuestra Escuela quiere proporcionar a nuestros alumnos y alumnas una EDUCACIÓN INTEGRAL, entendida como la acción educativa que favorece el despliegue armónico y progresivo de todas las dimensiones que configuran la persona.

La dimensión intelectual: para desplegar y organizar sus capacidades cognitivas, ejercitar y fortalecer su inteligencia de manera que pueda asimilar los conocimientos necesarios y afrontar con éxito cualquier situación o problema.

La dimensión física: aceptando y cuidando el propio cuerpo, potenciando las habilidades físicas y motoras, y adquiriendo hábitos de vida sana y gusto por la actividad física.

La dimensión afectiva: para promover la autoestima, alcanzar el equilibrio personal y establecer unas relaciones (de familia, de amistad, de trabajo, de pareja…) que contribuyan a la propia realización y a la realización de las personas con las que se trate.

La dimensión social: tomando conciencia de pertenecer a unos determinados grupos sociales y de las exigencias que ellos comportan; cooperando desde las propias convicciones y desde el respeto a las convicciones de los demás a la construcción de un mundo más justo y más humano.

La dimensión estética: cultivando la sensibilidad por la belleza y por sus diferentes manifestaciones naturales, artísticas y culturales.

La dimensión ética: para adquirir la capacidad de analizar y asumir los valores morales de la sociedad con espíritu positivo y constructivo y llegar a la elaboración de una escala de valores propia que favorezca la configuración de la persona y su aportación activa a la sociedad.

La dimensión transcendente: potenciando el dinamismo espiritual, comprometiéndose en la búsqueda de soluciones personales a las cuestiones y preguntas sobre el ser humano y la sociedad, sobre el pasado y el futuro, sobre el sentido de la vida, de la historia, del mundo… y abriéndose al hecho religioso y a la transcendencia como posibilidad de una realización personal más rica y plena.

Nota: Estas líneas están tomadas del Documento que define las líneas básicas del carácter propio de las escuelas salesianas: La propuesta educativa de las Escuelas Salesianas, Centro Nacional de Pastoral Juvenil. Editorial CCS, Madrid, 2008